Kelsey Kane, la morrita del Midwest, la chica que se lanzó al porno como quien se tira de cabeza a una piscina de viagra. Empezó haciendo unos videos para pagar las cuentas y ahora está que arde más que un vibrador en modo turbo. Su debut fue épico, reventó los amortiguadores del Bang Bus a mientras cabalgaba sobre el miembro de su amante. Las suspensiones no aguantaron su ritmo, pero ella, como buena amazonas, terminó el trabajo al día siguiente.
Esta rubia de 24 años no solo hace gemir las camas, también hace temblar las pesas. Es una adicta al powerlifting (levanta más hierro que un ferralla) y sueña con competir. Eso sí, cuando sigue una dieta de competición, se pone más agria que suegra con resaca.
Y si de pasión hablamos, Kelsey no tiene freno, le va el ahegao, grita, retuerce los ojos como poseída y confiesa que se corre muy fácilmente. Con esa energía, está claro que esta chica el porqué esta chica está dando mucho que hablar, aparte de sesiones masturbatorias a mansalva. Y es también una apasionada del golf, pero quién va a pensar en eso cuando tiene un culo de otra galaxia que desafía las leyes de la física.
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